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lunes, 11 de septiembre de 2017

Realidades (Finalista de REC)



La casa ha comenzado a llenarse de hormigas y mi corazón de gusanos transparentes, pero ella sigue fingiendo que no pasa nada. A estas alturas, ni tenemos el palacio que soñamos alguna vez ni vivimos el amor de cuento que nos habíamos prometido.
A veces dejo sobre la mesa mis calcetines agujereados o pañuelos manchados de otro carmín. Pero ella sonríe, mueve la cabeza, los tira a la basura para que dejen de existir y sigue tarareando mientras convierte las patatas en langosta y transforma las lentejas en caviar.



Relato finalista en la semana 1 de la XI edición del concurso Relatos en cadena ( http://escueladeescritores.com/concurso-finalistas-rec-2017/)   podcast (minuto 45) 

viernes, 1 de septiembre de 2017

Renacimiento



  Cuando desperté, muchas cosas ya no estaban donde habían estado siempre. En la tiniebla aturdida de vapores dulces que me atenazaba sólo hallé consuelo a aquel crujido de mi horóscopo imaginando un cuadro luminoso en mi mente. Cobalto entre dunas siena, nubes escarlata, gotas doradas y reflejos de azabache sobre un desierto de gemas ígneas me ayudaron a huir del frío blanco de aquella catedral de dolor.
  
  La realidad me requería, sin embargo, así que moví la cabeza como respuesta a las voces que trataban de arrancarme del delirio de colores. Entonces vi los cables y los tubos y percibí que una música diferente había invadido el mundo mientras dormía. Recordé por qué estaba allí, en manos de otros artistas que, con aguja, hilo y bisturí, cercenaban lo terrible rescatando lo sano para esculpir vida.
  
  Supe que alguno de ellos había tatuado una enorme cicatriz en mi vientre y otras tantas en mis entrañas: sobreviviría sin que muchos órganos resonaran más dentro de mí. Respiré, aliviada, el oxígeno a raudales que me ofrecían.

  Y cerré los ojos.  Y volví a empuñar mis pinceles invisibles en su honor: brotes traslúcidos, un disparo cobrizo, plata lunar y zumo verde de lágrimas esperanzadas.


Relato presentado al quinto bimestre de 2017, dedicado a los artistas, en el blog Esta Noche Te Cuento (http://estanochetecuento.com/renacimiento/)

jueves, 24 de agosto de 2017

Evocaciones



  Fue exactamente un treinta de agosto cuando, sometido al frío triste del inevitable adiós, nuestro amor tostado al sol se derritió como los helados que tanto te gustaban.Y con él cualquier promesa de contacto imposible, cualquier esperanza ingenua de revivirlo, cualquier atisbo de que pudiera existir otra vez.   

  Yo aún conservo la piedra redonda con la que tropezamos aquella noche de magia en la playa, y me gustaba pensar que quizá tú siguieras escuchando la sal del oleaje en la caracola que te regalé.


 Con el paso del tiempo tu nombre exótico se escurrió de mi memoria, aunque, desde aquel verano, el sabor de la vainilla siempre barnizaba mis labios de nostalgia y traía a mis oídos el eco de risas felices.


  Ayer, siete de junio, tus ojos me miraron desde la pantalla del televisor. Los años no habían apagado su brillo pícaro, pero tu mano sostenía un machete ensangrentado en vez de un chorreante cucurucho.


  Hoy sopeso, sentada en el malecón, si arrojar al mismo mar que te depositó en este continente ajeno la piedra que me ancla a tu recuerdo . Como si fuera una prueba infame que me incriminara, como si con ello  borrase de algún modo tu huella de mi vida, como si así sepultara en lo más profundo tu inocencia de entonces.


  Pero cuando intento lanzarla lejos, las lágrimas que no puedo contener inundan mis sentidos con un maldito aroma a vainilla.


http://amanecemetropolis.net/evocaciones/  

viernes, 18 de agosto de 2017

Amanece metrópolis



Carcoma etérea

  Lo peor eran los huecos en su voz, más que su mirada perdida: dejaban silencios en el aire, como pompas de jabón entre las palabras. Denotaban un alma perforada, una mente esponjosa y un corazón de piedra pómez,  frágiles, extenuados, a punto de desintegrarse por el empuje inexorable del vacío.
  Tardó pocos meses en sublimarse del todo.
  Los que aún la queríamos sospechábamos que iba a acabar convirtiéndose en un gas multicolor y tratamos de respirarla a fondo para que nunca se nos olvidara el aroma de su grandeza, para conservar siempre con nosotros el origen de su levedad.
  Y es que se había ido esparciendo por los senderos de la vida en un goteo incesante, sin pensar en el mañana, sin repostar ni pedir nada a cambio. Y fueron demasiados los que recibieron alegremente su luz creyendo que lo merecían, sin agradecimientos ni aprecio, sin recordar siquiera su nombre. Porque así, siendo ella, nunca había sido nadie.


lunes, 10 de julio de 2017

La maleta carmesí



  Era roja y pequeña, con unas ruedas transparentes que transmitían liviandad. Sus cremalleras doradas tintineaban graciosas cada vez que la agitaba. Le bastaba con mirarla e imaginar su contenido: jamás se atrevió a abrirla. Había aterrizado en el Prat desde Cracovia, vía París. No tuvo corazón para dejarla allí, indefensa, dando vueltas infinitas sin ser recogida. Sintió el impulso  irrefrenable de adoptarla.
   Dejó su trabajo y a sus amigos para viajar con ella por el mundo. Planificaba las rutas siguiendo una febril inspiración que no acertaba a reconocer como propia y se apresuraba a descender de los aviones para que nadie creyera que estaba abandonada en la cinta de equipajes.
   Un día, camino de Múnich, un agente de aduana se empeñó en inspeccionarla. Mientras descorría temblando la cremallera, contuvo una inexplicable ira asesina  que solo se disipó cuando el interior quedó  a la vista.
   Ni en sus más locos sueños habría adivinado que transportaba aquello.
   El funcionario, decepcionado tras una detenida ojeada, cerró la maleta y le instó a avanzar en la fila. Él, estupefacto, decidió quedarse en tierra y dejar que continuara sola.
   Aquel extraño y minucioso diario de viajes, escalofriantemente actualizado, sólo podía ser cosa del Diablo.

  Relato presentado al cuarto bimestre de 2017, dedicado a los viajeros y viajantes, en el blog Esta Noche Te Cuento (http://estanochetecuento.com/27-la-maleta-carmesi/)